Project Exelero-The Historical Model

A finales de los años 30, Fulda solicitó a los prestigiosos constructores de carrocerías especiales Dörr y Schreck de Frankfurt que creasen un coche con carrocería aerodinámica destinado a pruebas de alta velocidad. El marco en el que tenía lugar este ambicioso proyecto era el vigoroso impulso que experimentaba el desarrollo de la fabricación de vehículos y de la red viaria. Los años 30 revolucionaron el proceso de fabricación de automóviles. Fulda reconoció el signo de los tiempos y empezó a hacer planes para un coche de pruebas cuyo centro de atención recayese en la velocidad máxima.   

El objetivo era romper la "barrera del sonido" de 200 km/h, velocidad absolutamente increíble para la época. En la materialización del proyecto la aerodinámica demostró ser el factor vital.   


Una vez realizadas las consultas preliminares, el chasis Maybach se impuso gradualmente como favorito entre todos los diseños de automóvil que entraron en liza, por no mencionar que los motores desarrollaban unos valores de potencia notables.   

Además, ya existían estrechas relaciones comerciales entre las dos empresas, puesto que Fulda ya había mantenido vínculos anteriormente en calidad de proveedor de equipamiento original para los automóviles Maybach.   


El primer diseño del vehículo de uso específico se basó en el chasis del Maybach modelo "Zeppelin" con motor de doce cilindros. Sin embargo, al final, por motivos de peso, se prefirió el Maybach de menor tamaño SW 38, de 6 cilindros, 3,6 litros de cubicaje y 140 CV. 


Bajo la dirección del especialista en aerodinámica Freiherr Reinhard Koenig Fachsenfeld, se desarrolló el legendario Fulda aerodinámico sobre una base Maybach, que estaba en condiciones de garantizar una sensacional velocidad máxima superior a 200 km/h


El conocido experto alemán en aerodinámica creó en consecuencia, una obra maestra de optimización aerodinámica: por primera vez fue posible generar, con el vehículo de pruebas Maybach, un flujo ininterrumpido de aire hasta el mismo extremo posterior del vehículo. Se logró hacer visible este flujo de aire con ayuda de hebras de lana fijadas a numerosos puntos de la carrocería.     


Los trabajos concluyeron el 27 de julio de 1939. La entrega de este singular vehículo especial fue seguida con gran interés por los expertos y tuvo gran resonancia en la prensa especializada. Sin embargo, el estallido de la guerra impidió utilizar el Maybach a la escala prevista. Pocos meses después el estilizado coche desaparecía de escena... hasta el día de hoy.