¿Qué hay que tener en cuenta al conducir?

El conductor necesita condiciones de visibilidad óptimas en su vehículo. Por tanto, es necesario retirar el hielo, la nieve o la suciedad de todas la ventanillas, espejos y faros antes de emprender viaje. Una calefacción o aire acondicionado conectados a máxima potencia consiguen rápidamente eliminar el vaho, asegurando de esta manera una buena visibilidad desde el interior del vehículo.
El conductor debe adaptar su velocidad a las condiciones invernales. Quien conduce demasiado rápido, aterriza igual de rápdio en la cuneta. Si hablamos de un factor de adherencia 100 sobre una superficie seca, en vías cubiertas de nieve los neumáticos sólo alcanzarán un 30% de adherencia.
Mantener unas pautas de seguridad es condición básica para llegar a destino sano y salvo. Unos neumáticos de invierno, una velocidad adecuada y un estilo de conducción precavido se convierten en recomendaciones básicas.
¿Qué hacer si el vehículo se vuelve inestable a pesar de todas las precauciones tomadas? Es decir, si el eje delantero continua su curso pero el trasero se desplaza lateralmente al acelerar o reducir la velocidad. Ante esta situación, se recomienda pisar inmediatamente el embrague. De esta manera, las ruedas motrices giran libremente, y el vehículo se estabiliza más rápido.
A continuación es necesaria una rápida reacción del volante, concretamente girando hacia el lado contrario, pero cuanto menos, mejor. Ponerse nervioso y alterar el curso bruscamente es contraproducente: las ruedas están demasiado orientadas en dirección contraria a la marcha, por lo que no son capaces de transferir la fuerza de dirección. Nuestro profesional recomienda dirigir el volante rápida pero suavemente y con un recorrido corto en dirección contraria. Normalmente, un giro de un cuarto será suficiente.
Por lo general, frenar antes de entrar en una curva es más seguro que frenar dentro. Es decir, quien reduce la velocidad antes de girar el volante atraviesa la curva de manera más fácil. Aquellas ruedas exentas del par motor o de rodadura libre son capaces de tranferir más control de conducción y dirección.
Hoy día, la mayoría de vehículos disponen de ABS de serie. En caso de necesidad, se debe pisar rápida y firmemente el pedal de freno, para que la mayor energía cinética posible sea eliminada. La ventaja es que el vehículo permanece manejable, de manera que se puede intentar evitar el obstáculo cuando es evidente que la distancia de frenado resulta insuficiente. Para vehículos sin ABS, frenar a intervalos rápidos con el embrague pisado es el mejor método para una efectiva frenada y para un eficaz control de la dirección del vehículo al mismo tiempo.
Si sigues atentamente estos consejos del piloto profesional Hans-Joachim Stuck, conducir en invierno te resultará mucho más sencillo. Por supuesto, debes asegurarte de que en condiciones meteorológicas invernales tu vehículo monta únicamente neumáticos de invierno.